El Bernabéu, el jardín de Guardiola

Ví­ctor Lozano - Viernes, 13 de enero de 2012
El clásico se ha convertido en un partido de fútbol en el que siempre ganan los azulgranas.

Sí. Formo parte del amplio sector de culers a los que produce una pereza descomunal otra batalla contra el Madrid.  Y más si es a doble partido. Las cosas en exceso, por más que gusten, producen empacho. El foie es delicioso, pero si te lo sirven cada dos días, lo acabas aborreciendo. Eso es lo que pasa con la estampida de clásicos que nos ha pasado por encima en los últimos meses. Se han jugado tantos, que la película ha perdido cierto dramatismo. No hace tanto, cada vez que se jugaba uno se hablaba del 'partido del siglo'. Ahora se podría que hablar del 'partido del mes', incluso del 'partido de la semana'.

Uno de los motivos por los cuales no apetece nada volver a dirimir un duelo frente al rival blanco es soportar de nuevo las memeces, groserías y provocaciones de Mourinho. Después de comprobar que la falsa apariencia de hermanita de la caridad tampoco le ha dado resultado, la bestia portuguesa está a punto de abandonar la jaula de cristal en la que estaba agazapado para rugir con más estridencia que nunca y atacar con la ferocidad propia de una hiena a todo lo que se mueva y huela a Barça. Y peor aún será su planteamiento en el terreno de juego. Sabedor ya que la concesión a sus jugadores de jugarle al Pep Team de tú a tú sin recurrir al hacha y la lanza también acabó con otro meneo azulgrana, volverá a sus orígenes, a la táctica del todos atrás a la caza y captura de la pierna del rival. Ya se habla de la presencia otra vez de 'Hanibal Lecter' Pepe en el centro del campo, allí donde la marabunta de piernas rivales es más nutrida. 'Mou' ya no sabe que hacer para ganarle al Barça y esta vez, si vuelve a ser pasto de las llamas azulgranas, será siendo fiel a su estilo de trinchera y 'trilerismo'.

 

En todo caso seamos prácticos. Como en la anterior, si queremos evitar que el Madrid gane títulos en esta temporada tendremos que cargárnoslo nosotros en todas las competiciones. La enorme calidad de sus plantillas unida a la mediocridad existente tanto en el fútbol español como en el europeo, hace que lo que no gane el Madrid se lo lleve el Barça y viceversa. Los otros no están a la altura y la bipolaridad blanco-azulgrana brilla en su máximo esplendor. Por eso resulta ahora más hiriente que en tiempos pretéritos quedar eliminado de alguna competición. A la decepción que sientes por no ganar ese título, se suma la depresión en la que entras porque sabes que lo conseguirá tu máximo rival.

Por tanto, cuanto antes liquidemos la Copa mejor. Es un buen momento para propinarles otro ¡zasca, en toda la boca! A doble partido el Barça dispone de más opciones que a uno, donde los detalles son decisivos por incorregibles. En una final una noche aciaga, un poste o un mal arbitraje puede dar al traste con todo, sin posibilidad de enmendar el desaguisado. En dos duelos, por encarnizados que sean, el Barça es casi imbatible, y más si la vuelta se disputa en el Camp Nou. Jugar contra el Madrid no deja de ser algo que deba apetecer al Mulá Guardiola, para quien el césped del Bernabeu se ha convertido en el jardín de su casa. De vez en cuando, sale, lo corta, lo riega, se da sobre él un bañito de Sol y se marcha. Allí siempre va confiado porque allí siempre gana.  Y es que ya se sabe: el clásico es un partido de fútbol entre el Madrid y el Barça en el que siempre ganan los azulgranas.

  1 comentario

anónimo

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pitopito
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jT 1
hace más de un mes

Lo mejor de ganar al Moudrid es ver la cara que les queda a Ronquero y Cirio Lopes en el Punto pepota de Perderol.

anónimo

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