El Madrid es lider gracias al Barça y a los árbitros
El Pep Team se encuentra ante uno de sus grandes retos. Hasta ahora, ha ganado títulos por doquier, enarbolando la bandera del fútbol total y mayoritariamente con jugadores de la cantera. Nadie, ninguna afición en el mundo, puede presumir de eso. Pero le falta ganar una liga remontándole al Madrid una amplia diferencia de puntos. Tantos como siete, una distancia muy importante -sobretodo teniendo en cuenta que estamos hablando de una liga bipolar en la que la pérdida de puntos por parte de los dos grandes debería resultar, en principio, poco menos que imposible- pero ni mucho menos insalvable. Desde la siempre prepotente Central Lechera Mesetaria ya están echando las cuentas de la lechera -nunca mejor dicho- para descifrar que día y en que partido el Madrid cantará el alirón. Incluso se excitan como si ante un baile erótico de Sofia Vergara se tratara con la posibilidad de que el Barça le haga el pasillo al su equipo en el Camp Nou. Lejos de aprender la lección, tropiezan y una otra vez con la piedra de la arrogancia y faltan al respeto al mejor equipo de la historia. Cuando trabajas al dictado de un ser superior y tienes la independencia y la libertad de expresión hipotecadas a defender los intereses de quien te tiene esposado en lugar de velar por los tuyos propios, pasa que lo que debería ser informar se convierte en manipular. Y en vender motos, muchas motos, todas ellas gripadas, sin frenos y con las ruedas pinchadas. Su desprecio y soberbia unida a la fiabilidad contrastada del Pep Team hace que nuestra confianza ciega en que esta liga también será blaugrana esté intacta.
No obstante -y habida cuenta que aquí hacemos autocrítica y reconocemos las cosas- hay que admitir que son varios los factores que han influido en que al Barça se le haya complicado tanto la liga y que, a día de hoy, se encuentre con tan amplia desventaja respecto al equipo del sátrapa portugués, absolutamente inimaginable hace unos meses. Hay cinco puntos en los que se sustenta esta extraña situación e el campeonato doméstico:
- Los constantes cambios de sistema han afectado al rendimiento del equipo. Ni jugadores, ni periodistas ni aficionados sabemos muchas veces como juega el equipo. El 3-4-3 es válido en según que partidos y en algunas fases de los mismos en función del resultado pero debe aplicarse excepcionalmente y no como norma habitual. El 4-3-3 es, como quedó demostrado el pasado miércoles en Mestalla, el más fiable. Un cambio de sistema sólo estaría justificado tras una consecución de muchos resultados adversos y tras la constatación fehaciente de que los rivales le tienen tomada la medida, y no es el caso. Ya se sabe que lo que funciona, mejor no tocarlo.
- En los partidos de fuera de casa, da la sensación de que el equipo juega en tercera. Consciente de su superioridad, se recrea en los rondos pero, a diferencia de otras temporadas, lo hace cuando aún no ha sentenciado los partidos. Sólo pone la cuarta, la quinta y hasta la sexta marcha cuando encaja un gol o en el ‘rush’ final. Entonces vuelve a ser un ciclón capaz de crear más ocasiones en los últimos cinco minutos que en los 85 restantes. Un ejemplo de esto lo encontramos en los partidos de liga en los campos de Valencia, Athletic de Bilbao, Getafe, Cornellà-El Prat, y Villarreal y en el Camp Nou ante el Betis. Hay que cerrar los partidos cuanto antes y después ya vendrán los rondos y los olé, olé, olé cuando se pasan el balón.
- Ahora mismo sólo desequilibra Messi, y el extraterrestre del fútbol no siempre puede ganar él sólo los partidos. Si Leo baja el pistón un día, no hay quien le tome el relevo a la hora de decantar el duelo. En este sentido las ausencias de Villa y de Pedro están siendo determinantes.
- Las lesiones están lastrando al Pep Team. Es lo que tiene confeccionar una plantilla corta; a poco que las lesionen se ceben con el equipo, se queda en cuadro obligando a desgastar más de lo necesario a los cracks. Aunque suene a oportunista, siendo el Barça el que más partidos y competiciones debía disputar, no hubiera estado de más que el diseño de la plantilla hubiera contemplado más efectivos. El recurso de la cantera, es válido siempre y cuando sea utilizado.
- Pese a no haber estado a la altura que de él se espera, el Barça ha merecido ganar todos los partidos que no ha saldado con victoria. Todos, sin excepción. En algunas ocasiones, cuando no ha jugado a su nivel y se ha visto a recurrir a los famosos detalles, estos han sido totalmente esquivos. La suerte le ha dado la espalda y jugadas claras de gol han acabado estrellándose en el palo o incomprensiblemente erradas por sus jugadores impidiendo sumar un buen puñado de puntos. Y los otros detalles, los arbitrales, han masacrado al Pep Team. Hasta cinco puntos le han escatimado los colegiados, que le pitan coaccionados por las miserables acusaciones de favoritismo arbitral vertidas por Mou y sus secuaces en el Madrid. Si sumamos los que le han regalado al Madrid en Valencia y Mallorca, veremos que, de haber estado más atinados los árbitros, el decorado en la liga sería muy diferente y el Barça sería líder destacado.
Así las cosas, y a modo de conclusión, el Barça del Mulá Guardiola tiene ante sí su mayor reto con la posibilidad incluida de hundir en la miseria al Mou Team, reto al que se ha llegado por no haber hecho los deberes fuera de casa y porque los árbitros le han masacrado de forma inmisericorde poniendo en bandeja la liga a un Madrid que aún alucina por verse, sólo recién comenzada la segunda vuelta, siete puntos por encima del mejor equipo de la historia.
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