El mejor equipo de la historia

Ayatollah - Lunes, 19 de diciembre de 2011

Una vez más, y ya van trece desde que Pep Guardiola cogió el timón del equipo, el Barça repitió el ritual: jugadores, técnicos y otros integrantes del equipo se dirigieron al centro del campo, se tomaron las manos, dibujaron un círculo y bailaron una sardana para celebrar otro título en el saco y bien atado. Un título que acredita de forma oficial lo que ya era una verdad absoluta de forma oficiosa: el Barça es, efectivamente, el mejor equipo del mundo. Y, probablemente, mucho más que eso. Porque uno puede ser el mejor del mundo en su deporte (el tenista Juan Carlos Ferrero lo fue, por poner un ejemplo), pero sin dejar un sello para la posteridad. Este Barça no sólo es el mejor del mundo hoy día y en los últimos años, sino que se ha ganado merecidamente un adjetivo reservado en exclusiva para los mayores: eterno. Será eterno, sí, porque sus títulos, su juego, su carisma, su talento y sus valores perdurarán en la memoria colectiva.

 

El Barça de Guardiola conquistó ayer el segundo Mundial de Clubes de la historia del Club y, probablemente, el más costoso, pues más allá de la goleada de la final ante un Santos y un Neymar que parecían más espectadores que partícipes de la final, este título se ha cobrado una factura de las grandes: David Villa. El 'Guaje' será baja lo que resta de temporada y, fiel al buen carácter que aseguran que tiene los que le conocen, aplaudirá los éxitos a pesar de saber de primera mano lo que significa jugar en el equipo que tiene en nómina Leo Messi, probablemente el único jugador del mundo que no necesita abrir la boca para reivindicar su jerarquía sobre el césped. Cuando él coge el balón, el mundo calla, mira y escucha y los porteros tiemblan. Y los compañeros de equipo que juegan muy cerca de él se enfadan como niños pequeños o bajan la cabeza, resignados.

Ante este talento y talante humilde y deportivo 'made in Guardiola', parece una barbaridad que la gente hable de reyes o príncipes en tiempos donde ser rey o parte de la monarquía es sinónimo de presunción de algo vinculado al dinero, pero alejada de la beneficencia. Que nadie diga pues que el Barça es el Rey y que alguien diga, por favor, que bonito hubiera sido si alguien a la altura de Guardiola hubiera pensado, por ejemplo, a llamar a la puerta de Turismo de Cataluña para ofrecerle ponerlos muy cerca del corazón de la camiseta la palabra 'Cataluña'. Rebajando el precio y regalando el recuerdo del club mejor pagado los vecinos de Madrid. Haciendo bandera de Cataluña por esos mundos de Dios en estos momentos de crisis para darse a conocer a las economías emergentes con unos de nuestros mejores espejos: el Barça. ¿Y qué bailan al final de las victorias estos jugadores cogidos de las manos y haciendo un corro? Se preguntarían desde todos los rincones del mundo. Bailan una sardana, la danza popular catalana.

La historia que está escribiendo el Barça es igual de bonita, pero si desde la directiva se aplicaran algunos de los valores que imperan en el equipo, sería bonita y mágica. Ganaría toda la magia que separa lucir la camiseta Cataluña o Qatar Foundation. Y los goles no serían lo mismo porque, seguro que Messi, Puyol, Xavi y el mismo Iniesta cogen la camiseta y la enseñarían al mundo con mucha más pasión todavía.

  1 comentario

anónimo

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anónimo
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anónimo 1
hace más de un mes

GRACIAS AL DOPING Y A LAS HORMONAS DE CRECIMIENTO

anónimo

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