A volar

Ayatollah - Lunes, 30 de enero de 2012

El tema se complica, efectivamente. Los twitteros culés (se ve que ahora ya casi no hace ni falta una sala de prensa para que los jugadores concedan entrevistas o hagan declaraciones desde casa vía teléfono y, por supuesto, sin aceptar preguntas) hablan de remontada, de darlo todo hasta el final, de no perder la esperanza. Si algo merecen Guardiola y sus hombres es confianza, aunque estos siete puntos de diferencia parecen ya un despegue en toda regla por parte del Madrid.


Levanta el vuelo del equipo blanco hacia un cielo donde ya descansa, micrófono en mano, Dani Montesinos, el hombre de la sonrisa eterna, y donde ya no se cruzará con ningún avión de Spanair, que se ha dejado caer en barrena provocando que casi 4.000 personas vayan al paro, medio millón de usuarios queden afectados y la deuda llegue a los 350 millones de euros. Cuatro días antes el piloto de la nave, Ferran Soriano, no se le veía demasiado preocupado mientras se paseaba por la alfombra roja de una gala organizada por un diario deportivo y permitía que su nombre apareciera junto al del Manchester City. ¡Qué cosas tiene la vida! ¿Se imaginan que al final vemos compartiendo destino a la Premiere League a Ferran Soriano y a José Mourinho? No parece muy probable, pero tampoco hay que descartarlo definitivamente porque cosas más surrealistas se ven cada día.

Cosas como que finalmente Pepe, la cabeza de turco más sacrificada y predispuesta de los últimos años, saliera a jugar de titular en el Camp Nou porque nadie hizo nada para impedirlo. Ni el Comité de Competición actuó de oficio ni el FC Barcelona  solicitó su actuación porque, como explicó Rosell, "si alguien se salta un semáforo en rojo, la policía debe sancionar a pesar del peatón en que hubiera podido atropellar no denuncie ". Pensábamos que Sandro Rosell había aterrizado en el mundo real hace tiempo, pero parece que en según qué escenarios le es más cómodo hacerse fotos con Florentino y la modelo Bar Refaeli que descolgar el teléfono buscando el interlocutor adecuado para denunciar y pedir explicaciones por hechos tan incomprensibles como los que están pasando y que ha llevado al hombre que nunca abre la boca a abrirla y decir que "algunos árbitros son unos soberbio". Estas son las palabras de Leo Messi una vez acabado el partido ante el Villarreal. Sí, porque Rosell ha decidido callar pensando que este silencio tiene algo que ver con el fair play, cuando la única certeza de todo es que con su silencio lo que hace es obligar a que sean los jugadores los que, además de jugar, tengan que abrir la boca para reivindicar sus derechos más fundamentales: salir sanos y salvos de los terrenos de fútbol de este mundo de diez.

En fin, que no será con Qatar Airways pero al final todo el mundo ha despegado: uno para pasar de largo más rápido y sin turbulencias  según qué escenarios que no tocan, otros para emprender vuelos en busca de otra presidencia que posicione algo más arriba y los blancos para volar en busca de un título que calme todas sus frustraciones. Un vuelo imposible, porque Mourinho puede ganar la Liga, sí. Pero su dedo siempre estará en el ojo de Tito Vilanova como señal inequívoca de su impotencia y mal talante.

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