Desencanto
Victoria al límite y pidiendo la hora ante una Real Sociedad que puso en evidencia los males del Barça: el agotamiento y las lesiones. Es el riesgo que se corre cuando uno (Guardiola) prefiere poner orden en un repertorio de actores principales con pocos secundarios con egos maltrechos. La noche se anunciaba siberiana ( pero a Puyol como siempre en el campo y fuera del campo, lo vimos lucir brazos) aunque finalmente se heló más el corazón (por el susto) que el cuerpo. Y con el susto en el cuerpo sucedió lo peor para la culerada sufridora que, además, se deja influenciar por las mala suerte. Sí, un gato negro, negro noche, carbón, cruzó el terreno de juego en una imagen que por unos instantes para muchos significaba el inicio del fin. Sobre todo por una mayoría de Madrid que, ingeniosos, rápidamente empezaron a borrar sus crónicas para escribir una nueva historia sobre el gato negro que acababa de sentenciar el Barça.
Dice la leyenda que los gatos negros eran fieles compañeros de las brujas, que eran sus ayudantes y protectores. Que incluso las brujas podían transformarse en gatos y volaban de noche asustando al personal con su mirada penetrante. También dicen que los gatos tienen siete vidas. Muchas más que la mayoría. Puestos a buscar una simbología a su presencia, podríamos renunciar al tradicional pesimismo culé y pensar, por ejemplo, que este gato negro que recorrió el césped del Camp Nou anunciaba la resistencia del Barça, su superación, el inicio del recorte de siete puntos, un punto por cada una de las vidas del felino. Quizá resulta que el gato quería hacernos dar cuenta que las confianzas blancas pueden ser nuestro mejor aliado, que aquí nadie debe perder la esperanza a pesar del ruido que nos llega desde Madrid. Quizás nos quería recordar que nunca debemos bajar los brazos ni renunciar a la victoria mientras haya partido. Quizás el gato era el segundo aviso del día, no por el Barça, sino por el Madrid de los dedos en los ojos y las pisadas. El primero fue el de Carme Chacón, 'Chascona' según la bautizó el siempre ingenioso Rico. Aquella mujer de ambición superaltiva que más allá de valorar su preparación, sale adelante, escalando con oxígeno y lo que haga falta, para llegar a la cima. A juzgar por su discurso, las cosas que hacen una vez se llegaa la cima no son prioritarias. Lo más importante es llegar. Triunfar. A costa de lo que haga falta. ¿Les recuerda a alguien?
Las señales son inequívocas: ya puede temblar el Madrid con sus jugadores enviando vía redes sociales fotos colectivas de euforia después de una triste victoria ante el Getafe, haciendo mucho ruido, anunciando un triunfo confiado, como la misma Chascona. Y para rematar, el gato negro que aparece en el Camp Nou para hacer nos recordar que tenemos aún siete vidas. No una ni dos. Siete. ¡Vamos!
En el apartado semanal de quejas destacaríamos esta semana el olvido (o no) del FC Barcelona hacia la figura de Fabián Estapé, ex directivo azulgrana que nos dejó esta semana. Y en el de ausencias destacaremos la de Joan Laporta. Tanto histriónico como es él ... hace días que está demasiado callado, ¿no creen?
¡¡Salud y paz mental!
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