Presidente: calladito estás más guapo
Habla Rosell y sube el pan. No aprende el presidente. O no sabe. O no le han contado del todo bien que esto del Barça. Como va. Y es que parece ser que la corte de aduladores, asesores, amigos y amigos de amigos con todo incluido no dan con la tecla. Sacan al ‘presi’ a rueda de prensa y el ‘presi’ no gusta, ni convence a los de aquí ni a los de allí. ¡Magnífico!
La defensa timorata de Rosell de las injusticias arbitrales que viene sufriendo el Barça no ha dejado satisfecho al culé. ¿Por qué? Porque un socio de club espera algo más de su presidente. Exige algo más…O hablas y hablas bien. Das un golpe de puño en la mesa. Te cuadras. Y sueltas: basta. Hasta aquí. Y por aquí no paso. O mejor calla, que estás más guapo. Más mono. Mejor.
Porque el problema de Sandro es que el tipo llega tarde. Y lo preocupante es que no es la primera vez. Le cuesta arrancar al ‘presi’. Y cuando lo hace no pasa de primera. El motor gripa. Chirría. Y al final no se lo creen ni los suyos. El asesoramiento al ‘presi’ es de parvulitos. Y el
discurso de P3.
Sales ahora al paso en el tema arbitral cuando llevas meses y meses y más meses callando, tragando, aceptando, colocando la otra mejilla una y dos y más veces y aceptando el mangoneo de Mestalla, Getafe, Cornellà y etc… Cuando, como institución, has permitido esto y más: que los jugadores sean los que dan la cara. Que Guardiola sea el que alza la voz. Que el técnico haga de técnico, directivo, presidente, director y de lo que haga falta. Cuando en las altas esferas del club no se oyó ni una mosca hasta hoy. Aparecer para decir lo que se ha dicho es de ser poco listo. Y el hazmerreír de media España.
Porque a las palabras de Rosell les faltó contundencia. Veracidad. Autenticidad. No se las creyó ni él. Les faltó el mínimo exigible para ser justificables después de llenarse la boca con la frase de cabecera predilecta: el Barcelona no habla de los árbitros. Pero habló. Y lo hizo tan mal que los palos han llovido a mansalva y de la tempestad no se espera colecta alguna.
Nada va a cambiar para el Barcelona después de que el presidente dijera sí, pero no. Y no, pero sí. Y de esto hablo al final porque ahora no puedo. ¿Seguro? Si nuestro querido Rosell pisara un poco más la calle y se codeara con el barcelonismo de a pie, el culé le recitaría un lista de ‘cantadas’ arbitrales que han ayudado a ver al Madrid en las alturas y dejado al socio con cara de tonto y preguntándose ¿por qué el Barça no hace nada? ¿No se entera Sandro o no se quiere enterar?
Lo que está claro es que el presidente ha alimentado a la ‘fiera’ como nadie y para nada. Ha echado carnaza al madridismo que llevaba meses esperando una ‘Rosellada’ para afilar cuchillos y tirarse a la yugular. El festín es de los que hacen época. Y no ayuda para nada el equipo. Y lo peor del caso es que la mesa, el cubierto, el ágape, la copa y el puro, lo ha puesto y pagado el Barça. Para enmarcar.
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